«Gestión del agua: 3 minutos para comprender»: un segundo episodio en vídeo dedicado al agua y al saneamiento
En el marco de su serie de vídeos «Gestión del agua: 3 minutos para comprender», cuyo primer episodio se dedicó a la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos (GIRH), la OiEau aborda en un segundo episodio el agua y el saneamiento, un ciclo vital para la salud pública, entre otros aspectos, que figura entre los derechos humanos (ODS 6). Descubra en el vídeo los retos relacionados con estas dos temáticas, así como las soluciones que OiEau lleva más de 35 años promoviendo a través de sus4 áreas de especialización complementarias.
Entender los retos del agua con la OiEau
Con motivo de la celebración de su 35.º aniversario, la OiEau ha lanzado una nueva serie de vídeos titulada «Gestión del agua: 3 minutos para entenderlo», centrada en temas fundamentales relacionados con la gestión del agua.
Con un nuevo episodio cada dos meses, esta serie tiene como objetivo hacer más comprensibles los grandes retos del agua, en pocos minutos, para un público amplio, compuesto tanto por profesionales como por personas sin conocimientos especializados. Se inscribe en un enfoque de divulgación pedagógica sobre temas técnicos a menudo complejos.
El primer episodio, publicado el pasado mes de febrero, se dedicó a la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos, o GIRH. Presentada como un enfoque global de la gestión del agua, su objetivo es conciliar los distintos usos, mejorar la eficiencia del recurso y preservar los equilibrios medioambientales, considerando el agua como un patrimonio común que debe gestionarse de forma sostenible.
Comprender el agua y el saneamiento
Nuestra segunda sesión está dedicada a dos temas indisolubles, ya que forman parte de un mismo ciclo: el agua, que se refiere al uso del recurso, y el saneamiento, que se encarga de su gestión tras su uso.
El agua, indispensable para la supervivencia de todo ser vivo, ya sea animal o vegetal, existe en la naturaleza en tres estados: gaseoso, sólido y líquido, siendo este último el más extendido en la Tierra. Ya sea envasada, recreativa, termal o potable, debe cumplir con normas sanitarias muy estrictas, siempre que esté destinada al consumo humano.
Esta seguridad sanitaria está estrechamente ligada al saneamiento, proceso que abarca la recogida y el tratamiento de las aguas residuales procedentes de su uso por parte del ser humano en el marco de sus necesidades vitales (hidratación, higiene, alimentación) y de sus actividades (agricultura, industria, etc.), así como la gestión de las aguas pluviales, a menudo cargadas de contaminantes durante su escorrentía urbana.
En conjunto, el acceso al agua potable y al saneamiento forma un ciclo vital para la salud pública, reconocido como derecho humano por la ONU desde 2010 e inscrito en el centro delObjetivo de Desarrollo Sostenible n.º 6 para el horizonte 2030.
Una gestión en el centro de retos sistémicos interconectados
La gestión del agua y el saneamiento trasciende con creces el ámbito técnico para situarse en el centro de la estabilidad de nuestras sociedades, a través de retos multidimensionales y estrechamente relacionados.
En el ámbito climático y medioambiental, la alteración de los ciclos naturales impone una transición hacia la sobriedad hídrica ante el agotamiento de las fuentes, al tiempo que exige una adaptación a los fenómenos extremos. Las sequías prolongadas amenazan la disponibilidad del recurso, mientras que las inundaciones saturan las infraestructuras, lo que conlleva riesgos de contaminación de los medios por desbordamiento.
Estas presiones medioambientales se hacen eco de imperativos sanitarios y normativos cada vez más estrictos, destinados a proteger a la población contra las enfermedades hídricas tradicionales, al tiempo que responden al endurecimiento de las normas europeas, en particular en lo que respecta a los microcontaminantes y los residuos de medicamentos.
Paralelamente, esta exigencia de calidad plantea importantes retos económicos, en los que el elevado coste del mantenimiento de las redes y de la modernización de las plantas de tratamiento debe equilibrarse mediante una tarificación equitativa, que garantice la accesibilidad del servicio a los hogares más modestos al tiempo que asegura las necesidades de los sectores industrial y energético.
Más allá de estos retos técnicos y financieros, el acceso al agua representa un desafío fundamental de dignidad humana e igualdad. Se trata de garantizar este derecho a las poblaciones en situación de precariedad, de eliminar los obstáculos a la escolarización relacionados con la tarea de ir a buscar agua, que sigue pesando mucho sobre las mujeres en numerosas regiones, y de arbitrar las tensiones territoriales derivadas de la competencia entre los diferentes usos del recurso mediante una gobernanza política transparente.
Cambio de paradigma: hacia la circularidad y la resiliencia
Mientras que las desigualdades en el acceso al agua siguen siendo una preocupación mundial de primer orden, la gestión del agua está llevando a cabo, poco a poco, una transición estratégica desde la gestión de la oferta hacia una cultura de sobriedad y circularidad.
Este giro viene marcado por una ofensiva normativa sin precedentes contra los PFAS, cuya prohibición de numerosos productos derivados en Francia está impulsando la innovación en las tecnologías de filtración avanzada.
Paralelamente, la reutilización de aguas residuales tratadas (REUT) se generaliza, respaldada por fondos europeos para sustituir el agua potable en el riego o los procesos industriales, preservando así las reservas estratégicas.
La resiliencia de los territorios se basa ahora en la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos (GIRE) a escala de las cuencas hidrográficas, dando prioridad a las Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN). En este sentido, la transformación de los centros urbanos en «ciudades esponja», mediante la desimpermeabilización y la restauración de los humedales, permite regular de forma natural el ciclo del agua al tiempo que se combate el efecto isla de calor.
La OiEau, un catalizador de conocimientos especializados al servicio de los territorios y las poblaciones
Con 35 años de experiencia a sus espaldas, OiEau sitúa el interés general en el centro de su ADN y de sus misiones. Sus 170 expertos trabajan a diario por una mejor gestión del agua, a todas las escalas, desde la local hasta la transfronteriza, y intervienen en cerca de 90 países mediante la implementación de soluciones estratégicas, técnicas, operativas o incluso jurídicas.
Así, los 35 formadores permanentes de OiEau imparten formación a más de 6 000 profesionales al año, a distancia o directamente en nuestro Centro de formación, que cuenta con 45 000 m² de plataformas pedagógicas para practicar las tareas profesionales, en situaciones reales y con total seguridad.
En el marco de su compromiso constante con el apoyo a los actores del sector del agua, la OiEau pone en práctica su experiencia a través de proyectos estructurantes que responden a los retos de la conservación de los recursos, entre los cuales la promoción de la Reutilización de Aguas Residuales Tratadas (RART) constituye ahora un eje fundamental de sus actividades, especialmente en beneficio del sector industrial. En el centro de esta estrategia, la promoción de la economía circular del agua y de la RART se materializa mediante la gestión de proyectos piloto industriales y territoriales de gran envergadura, como el proyecto LIFE ZEUS (2020-2026), llevado a cabo en colaboración con la empresa Monin, una iniciativa ejemplar destinada a alcanzar el «cero vertido líquido» en el sector agroalimentario mediante el reciclaje de la totalidad de las aguas de proceso. La OiEau desempeña en él una misión esencial de formación de equipos y de capitalización de conocimientos para facilitar la replicación de este modelo de sobriedad industrial.
Paralelamente, el proyecto europeo SOLUCIR, lanzado en enero de 2026 bajo los auspicios del programa Horizonte Europa, se centra en desplegar soluciones de gestión descentralizadas en las zonas periurbanas, al tiempo que elimina las barreras normativas y económicas que aún obstaculizan la inversión en la REUT.
Esta experiencia técnica se complementa con un compromiso histórico con la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos (GIRH), ámbito en el que la OiEau se afirma como referente mundial a través de la coordinación de la secretaría técnica permanente de la Red Internacional de Organismos de Cuenca (RIOC). Esta misión de gobernanza se traduce en acciones de cooperación internacional específicas, en particular en Camboya, con el apoyo a la cuenca del Stung Sen para arbitrar los usos entre las necesidades agrícolas y la preservación de los ecosistemas, o también en Madagascar, en la región de DIANA, para garantizar el acceso al agua potable y gestionar las necesidades de riego en un contexto de creciente estrés hídrico.
El éxito de estas políticas de gestión por cuenca depende imperativamente de la disponibilidad de datos precisos, accesibles e interoperables, una misión que la OiEau lleva a cabo desde 1993 al asumir la secretaría técnica del SANDRE, garante de la normalización de los referenciales nacionales franceses en beneficio de las agencias, las colectividades y los investigadores.
Por último, la OiEau promueve activamente las Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) como infraestructuras esenciales para la resiliencia, coordinando, en particular, el proyecto NATALIE, que apoya a los territorios europeos en su adaptación transformadora frente al cambio climático. Este enfoque se profundiza a través de los programas SpongeScapes y SpongeWorks, que valorizan las «medidas esponja» —como la restauración de humedales o la mejora de la permeabilidad de los suelos— con el fin de ralentizar el ciclo del agua, atenuando así los fenómenos extremos de inundaciones y sequías, al tiempo que se restaura la biodiversidad y la calidad de los paisajes.
Al traducir los objetivos de sostenibilidad en medidas concretas, la OiEau acompaña así a los actores públicos y privados hacia una gestión del agua resiliente, sobria y equitativa.
FAQ
Agua y saneamiento: más información
El agua bruta es el recurso tal y como se encuentra en el medio natural (ríos, acuíferos, lluvia). Puede contener impurezas biológicas o químicas.
Por el contrario, el agua potable es un recurso que ha sido sometido a rigurosos controles y tratamientos específicos. Debe cumplir con estrictas normas sanitarias, definidas a escala internacional por la OMS y transpuestas a las normativas nacionales, con el fin de garantizar un consumo sin riesgos para la salud humana.
El saneamiento es un pilar de la salud pública y de la protección del medio ambiente. Consiste en recoger y depurar las aguas residuales (domésticas, industriales y pluviales) antes de su devolución al medio natural. Sin un sistema de saneamiento eficaz, las fuentes de agua bruta se contaminarían sistemáticamente, lo que haría más compleja y costosa la producción de agua potable. Por eso, la ONU vincula estos dos conceptos en el Objetivo de Desarrollo Sostenible n.º 6, que tiene como meta el acceso universal y sostenible para 2030.
Ante el crecimiento demográfico y el cambio climático, la respuesta debe ser multidimensional. Se basa en soluciones técnicas (modernización de las plantas depuradoras, detección de fugas), tecnológicas (inteligencia artificial, sensores inteligentes) y ecológicas (soluciones basadas en la naturaleza). El acompañamiento de los actores, la formación de los profesionales y la implementación de marcos jurídicos y financieros adecuados, tal y como propone la OiEau, son esenciales para convertir estas soluciones en realidades territoriales sostenibles.