Sequía en Francia: los datos, clave para la gestión de la crisis hidrológica
Dado que 71 departamentos se encuentran actualmente en situación de crisis por sequía, la gestión de esta emergencia requiere, ahora más que nunca, herramientas de análisis fiables y precisas.
La Dirección «Datos, Conocimiento y Sistemas de Información» de la Oficina Internacional del Agua (OiEau), dirigida por Dimitri Meunier, se encuentra en el centro de estos retos estratégicos.
La misión principal de este servicio es estructurar los datos medioambientales, que constituyen hoy en día una herramienta esencial para comprender el estado de los entornos, orientar las políticas públicas y acompañar la transición ecológica.
71 departamentos se encuentran ahora en situación de crisis por sequía
En dos meses, Francia ha pasado de 3 departamentos en situación de crisis a principios de junio a más de 70 a mediados de agosto. Un rápido empeoramiento que pone de manifiesto una situación hidrológica especialmente tensa este verano.
Esta situación se debe a la combinación de unas olas de calor excepcionales y un marcado déficit de precipitaciones. Tras un mes de junio que ya había batido récords de temperatura, julio de 2026 se ha convertido en el mes más caluroso jamás registrado en Francia desde que se iniciaron los registros en 1900. Además, las precipitaciones registraron un déficit del 67 %.
Suelos, acuíferos y ríos gravemente afectados
La sequía no se limita al estado de los cursos de agua. Afecta a todo el ciclo del agua.
En julio, el 98 % del territorio metropolitano presentaba suelos más secos de lo normal, de los cuales el 63 % sufría una sequía calificada de excepcional. La humedad del suelo alcanzó niveles comparables a los observados durante la histórica sequía de 2022.
Los acuíferos también se encuentran bajo presión: a finales de julio, solo el 37 % de los puntos de observación presentaba un nivel satisfactorio, mientras que el 63 % se situaba por debajo de lo normal. La bajada de los niveles afectaba al 94 % de los puntos supervisados.
Pero quizá sea en los pequeños cursos de agua donde la señal resulta más espectacular. A finales de julio, 1 373 cursos de agua se vieron afectados por interrupciones del caudal o por sequías, frente a los 819 del mes anterior. Con un 43 % de interrupciones del caudal o sequías observadas, la red ONDE registra su situación más crítica desde el inicio de sus seguimientos en 2012.
71 departamentos en «crisis»: ¿qué significa esto?
El nivel «crisis» corresponde al nivel máximo del dispositivo de restricciones. Su objetivo es reservar el agua para los usos prioritarios —en particular, el suministro de agua potable, la sanidad, la seguridad civil y el abrevado de los animales— y preservar las funciones biológicas de los cursos de agua. La mayoría de los usos no prioritarios quedan entonces prohibidos o muy limitados.
Sin embargo, hay que tener en cuenta un matiz importante: «71 departamentos en crisis» no significa que toda el agua se encuentre en el mismo nivel de tensión. Las restricciones se definen por zona de alerta y pueden afectar de forma diferente al agua potable, las aguas superficiales y las aguas subterráneas. La cifra de 71 corresponde al nivel máximo de gravedad observado en cada departamento.
A largo plazo, los datos son fundamentales a la hora de tomar decisiones
Ante una situación que evoluciona rápidamente, las herramientas de apoyo a la toma de decisiones necesitan datos fiables. Pero para saber si una situación es excepcional, si se está deteriorando o si está mejorando, no basta con disponer de datos recientes: hay que poder compararlos a lo largo del tiempo.
Esto supone disponer de series cronológicas de datos a largo plazo, elaboradas según métodos coherentes y comparables entre sí. Es esta continuidad la que permite situar las observaciones actuales en una perspectiva histórica, identificar tendencias, detectar rupturas y evaluar mejor las situaciones de crisis.
Esta capacidad de comparación se basa, en particular, en la estandarización y la interoperabilidad de los datos. Esta es una de las funciones del Sandre (Servicio de Administración Nacional de Datos y Referenciales sobre el Agua), que establece y pone a disposición el referencial de datos sobre el agua del Sistema francés de Información sobre el Agua (SIA). El Sandre define especificaciones técnicas y repositorios comunes para facilitar el intercambio de datos a escala nacional y garantizar la interoperabilidad de los sistemas de información.
En otras palabras, la calidad de la decisión de hoy depende también del trabajo realizado para que los datos sean comparables ayer, hoy y mañana. Las largas series históricas constituyen, por tanto, un patrimonio esencial para comprender la evolución de los recursos hídricos y desarrollar herramientas de apoyo a la toma de decisiones cada vez más pertinentes.
Un seguimiento imprescindible para anticiparse
Para hacer un seguimiento y gestionar esta situación, se han movilizado varias redes de datos: caudales de los ríos, niveles de las capas freáticas, observaciones sobre el terreno de los pequeños cursos de agua y previsiones meteorológicas e hidrológicas. Esta información permite a los servicios del Estado adaptar los niveles de restricción en función de la evolución del recurso.
La situación de este verano nos recuerda, por tanto, hasta qué punto la gestión del agua se basa en una observación minuciosa, continua y comparable del recurso. Ante episodios de calor y sequía que pueden intensificarse rápidamente, conocer mejor el estado de las aguas es indispensable para anticiparse, adaptar los usos y preservar el recurso de forma sostenible.
Los sistemas nacionales gestionados por la Dirección de «Datos, Conocimiento y Sistemas de Información» de la OiEau