Con el CICR, formación en ingeniería humanitaria en la OiEau
A principios de febrero, un grupo de una decena de colaboradores del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) acudió a Limoges para asistir a una formación sobre gestión de plantas de agua potable. Procedentes de la República Centroafricana, Filipinas, Malí, Siria, Tailandia y Ucrania, formaban un panel representativo de la variedad de terrenos de intervención actuales del CICR.
El CICR presta asistencia humanitaria a las personas afectadas por un conflicto armado o por una catástrofe natural que se produzca en una zona de conflicto. Cuenta con unos 17 300 empleados en más de 100 países.
El CICR se esfuerza, en particular, por garantizar el acceso al agua en estas zonas, con el fin de crear o mantener condiciones de vida sostenibles y limitar el sufrimiento provocado por los daños en los hábitats o en el sistema de abastecimiento de agua.
Con casi 25 años de colaboración ininterrumpida, OiEau conoce a la perfección el funcionamiento y las normas internas del CICR, así como la especificidad de sus misiones.
En la entrevista que sigue, al repasar sus misiones para el CICR, el ingeniero Lassana DOSSO destaca la importancia de la formación como motor del progreso profesional y técnico sobre el terreno.
Me llamo Lassana DOSSO , soy originario de Costa de Marfil. Trabajo para el CICR (Comité Internacional de la Cruz Roja) como coordinador de Agua y Habitat, con sede en Bangui, en la República Centroafricana.
- ¿Cuál es el contexto de sus misiones allí?
Trabajo principalmente en situaciones de emergencia. La República Centroafricana atraviesa una situación inestable con numerosos desplazamientos de población, sobre todo en el medio rural. Hay que actuar rápido para garantizar el acceso al agua.
- Aquí está realizando una formación sobre la gestión de plantas de agua potable. ¿Cuál es su trayectoria profesional y qué está aprendiendo exactamente?
Soy ingeniero hidráulico agrícola de formación, pero mi trabajo me ha llevado hacia la hidráulica urbana y las situaciones de emergencia. La formación que nuestro grupo está recibiendo en OiEau se centra en las grandes estructuras de potabilización y las estaciones de distribución. Repasamos todo, desde los procesos de tratamiento hasta los equipos técnicos, como las bombas o el control de las redes.
- ¿Cuál es el principal beneficio de esta formación para usted y sus colegas del CICR?
Es una actualización esencial. En nuestros equipos de «Agua y Hábitat», algunos son ingenieros civiles o electricistas sin conocimientos básicos de hidráulica: para ellos, supone una mejora de sus competencias. Para los hidráulicos de profesión como yo, es una excelente actualización de nuestros conocimientos y una oportunidad para compartir nuestras experiencias sobre el terreno.
- Habla de compartir... ¿Es una ventaja el carácter internacional del grupo de alumnos?
¡Por supuesto! Es muy enriquecedor. Tenemos compañeros que vienen de Ucrania y Siria, con infraestructuras muy complejas, y otros de Mozambique, Filipinas o Tailandia. Nuestros contextos son diferentes, pero nuestras problemáticas coinciden. Estas dos semanas de formación permiten crear un marco de intercambio informal muy valioso, tanto con los formadores como entre los compañeros del CICR.
- ¿Qué va a poder poner en práctica concretamente a su regreso a la República Centroafricana?
Trabajamos mucho en el tratamiento de aguas superficiales en situaciones de emergencia. Los nuevos conocimientos adquiridos aquí nos permitirán adaptar mejor el tratamiento, elegir mejor los productos químicos y optimizar nuestras grandes estaciones de bombeo.
- Por último, ¿qué le parecen las instalaciones de la Oficina del Agua?
Es una experiencia maravillosa. El taller del centro de formación es impresionante, cuenta con equipos y herramientas modernas que no siempre tenemos la oportunidad de ver en situaciones de emergencia. Es mi primera formación aquí, ¡y espero volver para trabajar en otros temas!