Publicación del 12º informe de evaluación sobre la situación del saneamiento en los países de la Unión Europea
El objetivo de la Directiva 91/271/CEE sobre el tratamiento de las aguas residuales urbanas es proteger el medio ambiente contra los efectos nocivos de los vertidos de aguas residuales urbanas procedentes de zonas residenciales y de aguas residuales industriales biodegradables procedentes de industrias alimentarias.
La Directiva exige que todas las zonas residenciales o aglomeraciones europeas con un equivalente habitante (e-h) igual o superior a 2.000 estén equipadas con sistemas de recogida y tratamiento de aguas residuales. Establece criterios detallados para los niveles de recogida y tratamiento exigidos, en función del tamaño de la aglomeración y del tipo de agua receptora a la que se vierten las aguas residuales tratadas.
Se considera que una aglomeración cumple los requisitos de DERU sólo si recoge todas sus aguas residuales y las trata adecuadamente. El tratamiento debe reducir la contaminación orgánica en todos los casos.
Para las aglomeraciones con un equivalente habitante de más de 10.000 y que vierten sus aguas en zonas sensibles, el tratamiento aplicado también debe reducir al menos los nutrientes (nitrógeno y/o fósforo).
Para evaluar el nivel de aplicación de la Directiva, la Comisión pide a todos los Estados miembros de la UE que faciliten, cada dos años, información detallada a nivel de aglomeraciones y depuradoras, así como información sobre sus programas de aplicación.
Estos datos se procesaron y calcularon utilizando algoritmos y métodos de cálculo desarrollados por OiEau, continuando el trabajo realizado desde 2012. Los resultados obtenidos se utilizaron posteriormente para la evaluación.
Este duodécimo informe presenta la situación en la UE y sus 27 Estados miembros para el año 2020.
Mediante el desarrollo de herramientas de tratamiento específicas y su progresivo perfeccionamiento, OiEau ha podido poner de manifiesto ciertas deficiencias en la calidad de los datos.
Junto con la visualización de los resultados, las herramientas desarrolladas han apoyado el diálogo abierto y la colaboración con las autoridades nacionales.
Los Estados miembros han podido así mejorar sus datos, lo que ha influido directamente en la calidad del análisis de los resultados que puede hacerse.