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« Gestión del agua: 3 minutos para comprender » el ciclo del agua y las soluciones basadas en la naturaleza
Sequías, inundaciones, estrés hídrico: las alteraciones del ciclo del agua se encuentran entre las manifestaciones más visibles del cambio climático. Para comprender mejor estos fenómenos y las respuestas que se les pueden dar, la Oficina Internacional del Agua continúa su serie «Gestión del agua: 3 minutos para entenderlo» con un nuevo episodio que desentraña el ciclo natural del agua, los retos que amenazan su equilibrio y el papel cada vez más importante de las soluciones basadas en la naturaleza en la preservación de los recursos y la adaptación de los territorios.
El ciclo del agua y las soluciones basadas en la naturaleza
Analizar los retos relacionados con el agua con la OiEau
Con motivo de su 35.º aniversario, la Oficina Internacional del Agua ha lanzado una serie de vídeos titulada «Gestión del agua: 3 minutos para entenderlo» con el fin de sensibilizar sobre los retos relacionados con el agua en un contexto de cambio climático y de presiones cada vez mayores sobre los recursos naturales. Estos vídeos, de 3 minutos de duración, tienen como objetivo explicar de forma sencilla temas a veces complejos para un público amplio, desde profesionales hasta ciudadanos.
El primer episodio aborda la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos (GIRH), un enfoque sistémico que la OiEau lleva promoviendo desde hace más de 35 años. Este enfoque permite conciliar los usos humanos con la conservación de los ecosistemas, acompañando a los Estados y a los organismos de cuenca en la puesta en marcha de soluciones concretas.
El segundo episodio de la serie aborda el agua y el saneamiento, dos temas fundamentales para la salud pública, reconocidos como derechos humanos por la ONU desde 2010 e incluidos en el Objetivo de Desarrollo Sostenible n.º 6.
El ciclo del agua: definición y mecanismos
El ciclo del agua se refiere al proceso natural y continuo de circulación del agua entre la Tierra, la atmósfera y los océanos, en sus tres estados físicos: líquido, sólido y gaseoso.
Este sistema, cerrado a escala planetaria, mantiene una cantidad total de agua constante desde hace miles de millones de años en la Tierra, aunque su distribución varía en función de las condiciones climáticas y ambientales.
Se basa en varios procesos interdependientes:
- La evaporación, favorecida por el sol, transforma el agua líquida de los océanos, los lagos y los ríos en vapor de agua. A esta evaporación se suma la transpiración de las plantas, lo que en conjunto se denomina evapotranspiración. Aproximadamente el 90 % de la evaporación mundial procede de los océanos, que cubren más de dos tercios de la superficie terrestre.
- A mayor altitud, el vapor de agua se enfría y se condensa para formar nubes, compuestas por gotitas o cristales de hielo.
- Cuando estas partículas se vuelven demasiado pesadas, caen en forma de precipitaciones: lluvia, nieve o granizo, según las condiciones meteorológicas.
- Una vez en el suelo, el agua sigue dos vías principales: una parte se infiltra directamente en el suelo para alimentar las capas freáticas, mientras que la otra se escurre por la superficie, uniéndose progresivamente a los cursos de agua, los lagos y, en última instancia, a los océanos.
Los retos actuales del ciclo hidrológico
Hoy en día, el ciclo del agua se enfrenta a perturbaciones sin precedentes, relacionadas principalmente con el calentamiento global y las actividades humanas.
El aumento de las temperaturas mundiales —2015/2025 son los 11 años más cálidos jamás registrados— acelera el ciclo hidrológico, con una mayor evaporación, según el estudio «Global Climate Highlights 2025» publicado por el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio en enero de 2026. Esta intensificación se traduce en precipitaciones más intensas, inundaciones más frecuentes, pero también en sequías prolongadas en algunas regiones.
El deshielo, especialmente en los polos y en las montañas, contribuye al aumento del nivel de los océanos, que ha subido 20 cm desde 1900, de los cuales 10 cm de media solo en el periodo 1993-2020.
Fuente: E.U. Copernicus Marine Service Information, series temporales del nivel medio de los océanos, datos extraídos en septiembre de 2022. Procesamiento: SDES, 2022
Además, el aumento de sus temperaturas reduce progresivamente su capacidad para absorber dióxido de carbono (CO₂), lo que, al ser el principal sumidero natural de carbono del planeta, contribuye a un aumento de las concentraciones de CO₂ en la atmósfera.
Al mismo tiempo, la sobreexplotación de los recursos hídricos, la contaminación de los cursos de agua y las capas freáticas, así como la artificialización del suelo, que reduce la capacidad de infiltración del agua, agravan los riesgos de escasez.
Según la Comisión Europea, la demanda mundial de agua superará en un 40 % los recursos disponibles de aquí a 2030, mientras que el 50 % de la población mundial (es decir, unos 4 000 millones de personas) se enfrenta a un estrés hídrico elevado durante al menos un mes al año (Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos 2026).
Hacia una gestión sostenible de los recursos hídricos gracias a los SBN
Ante estos retos, la regulación del ciclo del agua es una prioridad mundial, y las Soluciones basadas en la Naturaleza (SBN) se perfilan como una respuesta innovadora y sostenible para restablecer sus equilibrios naturales. Definidas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como acciones destinadas a proteger, gestionar de forma sostenible y restaurar ecosistemas naturales o modificados, las SfN se basan en los procesos ecológicos para hacer frente a los retos relacionados con la gestión del agua, favoreciendo la biodiversidad y el bienestar humano.
Los SBN actúan directamente sobre los mecanismos fundamentales del ciclo hidrológico: evaporación, condensación, precipitaciones, infiltración y escorrentía. Al restaurar o reforzar las funciones naturales de los suelos, los humedales, los cursos de agua y la vegetación, permiten regular los flujos de agua, mejorar su calidad y reforzar la resiliencia de los territorios frente a los fenómenos climáticos extremos. Además de regular el ciclo del agua, también mejoran la calidad del agua al reducir el transporte de contaminantes hacia los medios acuáticos.
Estos enfoques se inscriben en una lógica de gestión integrada de los recursos hídricos, en la que la naturaleza se convierte en una aliada para mitigar los efectos del cambio climático.
Respuestas concretas a los retos hídricos de hoy y de mañana
Las alteraciones del ciclo del agua exigen soluciones adaptativas, y las Soluciones basadas en la Naturaleza ofrecen respuestas ecológicas y eficaces para hacerles frente, tanto en entornos urbanos como rurales.
Más allá de las respuestas técnicas que aportan, las SfN ocupan un lugar cada vez más importante en las políticas públicas relacionadas con la gestión del agua. Por ello, se anima a las administraciones locales, a los organismos encargados de los recursos hídricos y a otros agentes económicos a integrarlas en sus estrategias de ordenación y gestión.
Además de sus efectos positivos en los ecosistemas, estos enfoques también generan numerosos beneficios sociales y económicos. Su contribución a la resiliencia de los territorios explica que hoy en día se reconozcan, tanto en Francia como a escala europea, como palancas esenciales para preservar los medios acuáticos y reforzar la adaptación al cambio climático.
La transición hacia una gestión más sostenible del agua se basa también en la sensibilización, el intercambio de conocimientos y el refuerzo de las competencias. En este sentido, la OiEau presenta el podcast «Les Petits Ruisseaux» (solo en francés), que destaca iniciativas inspiradoras basadas en la naturaleza y da la palabra a expertos, colectividades y promotores de proyectos comprometidos con la preservación de este recurso. Accesible a un amplio público, este formato contribuye a una mejor comprensión de los retos relacionados con el agua y a poner en valor soluciones concretas implementadas en los territorios.
Esta dinámica va acompañada de una oferta formativa dirigida a los profesionales sobre el terreno. A través de itinerarios formativos dedicados a la Gestión de los medios acuáticos y a la prevención de inundaciones, así como a la gestión integrada de las aguas pluviales, la OiEau acompaña a las administraciones locales y a los profesionales en la adquisición de las competencias necesarias para diseñar y poner en práctica estrategias de adaptación eficaces. Estos cursos de formación favorecen, en particular, una mayor integración de los enfoques basados en la naturaleza en las políticas de ordenación y gestión del agua.
La disponibilidad de datos fiables constituye otro pilar de una gestión informada del recurso. En este sentido, el Atlas cartográfico de los Boletines de Situación Hidrológica, elaborado por la OiEau, ofrece una visión sintética del estado de los recursos hídricos en el territorio francés. Al facilitar el acceso a información actualizada sobre las capas freáticas, los cursos de agua o las precipitaciones, esta herramienta ayuda a los responsables de la toma de decisiones a anticipar las tensiones hídricas y a adaptar sus acciones a las realidades locales.
Con el fin de facilitar la puesta en práctica, la OiEau pone también a disposición una serie de fichas informativas dedicadas a las Medidas Naturales de Retención de Agua (MNRA) - solo en francés. Estos recursos presentan de forma práctica las modalidades de aplicación de soluciones que favorecen la infiltración, el almacenamiento y la regulación natural de las aguas, al tiempo que destacan sus beneficios para los territorios y los ecosistemas.
Esta movilización se traduce también en el desarrollo de proyectos europeos destinados a reforzar la resiliencia de los territorios frente a las consecuencias del cambio climático. Coordinados por la OiEau, los proyectos SpongeScapes y NATALIE ilustran esta dinámica al basarse en las Soluciones basadas en la Naturaleza para restaurar la capacidad de los ecosistemas de retener, almacenar y devolver el agua. Al favorecer el refuerzo de la función de «esponja» de los territorios, estas iniciativas contribuyen a limitar los efectos de las sequías, a mitigar los riesgos de inundaciones y a afrontar mejor los fenómenos hidrometeorológicos extremos. Asimismo, contribuyen a la aparición de nuevos métodos de adaptación, que reúnen a actores locales, investigadores y responsables políticos en torno a soluciones concretas y reproducibles.
La innovación constituye, además, un motor esencial para hacer frente a los retos hídricos del futuro. A través del proyecto europeo OPTAIN, la OiEau participa en el desarrollo y la evaluación de medidas naturales de retención de agua en pequeñas cuencas hidrográficas agrícolas. Esta iniciativa, implantada en catorce países europeos, tiene como objetivo reforzar la capacidad de los territorios para hacer frente tanto a los episodios de sequía como a las precipitaciones intensas, gracias a herramientas de apoyo a la toma de decisiones, catálogos de buenas prácticas y mecanismos de aprendizaje que favorecen la adopción de soluciones adaptadas.
Por último, la difusión de las experiencias y los métodos contrastados sigue siendo indispensable para favorecer la ampliación de estos enfoques. El manual «Ciudades conectadas a cuencas», publicado por la Red Internacional de Organismos de Cuenca (RIOC), cuya secretaría técnica permanente corre a cargo de la OiEau, se inscribe en este enfoque. Basándose en numerosos ejemplos internacionales, propone líneas de acción concretas para reforzar los vínculos entre las ciudades y sus cuencas hidrográficas, y promover una gobernanza del agua más integrada que concilie el desarrollo territorial, la conservación de los recursos y la adaptación al cambio climático.
Los SBN representan una vía prometedora para conciliar la conservación de los recursos, la adaptación al cambio climático y la protección de la biodiversidad. Su implantación a gran escala, respaldada por marcos normativos y financiación específica, podría permitir reequilibrar el ciclo del agua al tiempo que se satisfacen las crecientes necesidades de las sociedades humanas.
Al apoyarse en la naturaleza en lugar de luchar contra ella, los SBN allanan el camino hacia una gestión más armoniosa y sostenible del agua, en la que los ecosistemas desempeñan un papel central en la regulación de los flujos y la protección de este recurso vital.
Preguntas frecuentes
El ciclo del agua y las soluciones basadas en la naturaleza: más información
El ciclo del agua es el proceso natural mediante el cual el agua circula constantemente entre los océanos, la atmósfera, el suelo, los ríos y las capas freáticas. Se trata de un ciclo cerrado que se basa en varios fenómenos, como la evaporación, la condensación, las precipitaciones, la infiltración y la escorrentía.
El aumento de las temperaturas altera el funcionamiento del ciclo hidrológico, al acelerar la evaporación e intensificar los fenómenos meteorológicos extremos. Estas alteraciones se traducen, entre otras cosas, en sequías más frecuentes, precipitaciones más intensas y un mayor riesgo de inundaciones.
El estrés hídrico se refiere a una situación en la que las necesidades de agua de un territorio superan los recursos disponibles o que pueden movilizarse. Puede verse agravado por el cambio climático, el crecimiento demográfico, la contaminación o la sobreexplotación de los recursos.
Aunque el agua abunda en la Tierra, solo una parte muy pequeña es directamente accesible en forma de agua dulce. La mayor parte del agua del planeta es salada o se encuentra almacenada en glaciares, casquetes polares y acuíferos profundos y, en menor medida, en acuíferos profundos.
Las Soluciones basadas en la Naturaleza (SBN) son medidas de protección, gestión sostenible y restauración de los ecosistemas. Este concepto, impulsado por la UICN, garantiza un doble beneficio directo para el bienestar humano y la conservación de la biodiversidad. Permiten responder de manera eficaz a importantes retos sociales, en primer lugar, la adaptación al cambio climático. La restauración de humedales para mitigar las crecidas o la revegetación urbana frente a las olas de calor son ejemplos perfectos de ello. Al basarse en los servicios ecosistémicos, suelen resultar más resilientes y económicas que las grandes infraestructuras.
Al reforzar o restablecer las funciones naturales de los suelos, la vegetación y los medios acuáticos, los SfN favorecen la infiltración del agua, limitan la escorrentía, mejoran la calidad del agua y reducen los riesgos relacionados con las sequías y las inundaciones.