- Cambio climático
- Gestión integrada de los recursos hídricos (GIRH)
- Usos y recursos del agua para la agricultura
Desertificación y sequía: para hacer frente al reto de la seguridad alimentaria es imprescindible una buena gestión del agua
El Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía nos recuerda que la degradación del suelo no es una fatalidad, sino un importante reto estructural que requiere políticas públicas coordinadas y una regulación rigurosa de los recursos naturales.
La edición de 2026 hace hincapié en la necesidad de restaurar las tierras de pastoreo y cultivo.
Para alcanzar este objetivo, es indispensable una gestión concertada del agua.
Una situación demográfica mundial que conlleva unas mayores necesidades agrícolas
La dinámica demográfica global ejerce una presión sin precedentes sobre los ecosistemas terrestres. En 2026, la población mundial continúa su trayectoria hacia los 8.500 millones de habitantes previstos para 2030, y podría alcanzar casi los 10.000 millones en 2050.
Este crecimiento va acompañado de un aumento automático de la demanda alimentaria global. Según las previsiones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la producción agrícola mundial deberá aumentar casi un 50 % de aquí a mediados de siglo para alimentar a la población, especialmente en las regiones en desarrollo (África subsahariana y Asia meridional), donde la transición demográfica es más acusada.
Esta intensificación requiere una optimización de las superficies cultivables existentes.
Sin embargo, la disponibilidad de estas tierras fértiles se está reduciendo debido a la urbanización y a la degradación antropogénica de los suelos, lo que crea un desequilibrio crítico entre el aumento de las necesidades de consumo y la capacidad de producción biológica del planeta.
Zonas áridas y desérticas: 50 años de avances
A los riesgos mencionados se suman los efectos del cambio climático, que actúan como un multiplicador de la vulnerabilidad, sobre todo al agravar la aridez de las tierras y al alterar los ciclos hidrológicos mundiales.
Los informes de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULCD) indican que casi tres cuartas partes de las tierras cultivables del mundo han sufrido fenómenos de sequía o degradación en los últimos treinta años. Aproximadamente el 40 % de la superficie terrestre del planeta está clasificada actualmente como zonas áridas, semiáridas o subhúmedas secas. Se estima que la desertificación avanza a un ritmo de 12 millones de hectáreas perdidas cada año.
Una alteración del nexo «Agua-Energía-Alimentación»
La seguridad alimentaria no puede separarse de los recursos hídricos y energéticos. De hecho, estos tres sectores forman un sistema interconectado denominado «nexo»:
- El agua es indispensable para la producción agrícola (riego) y energética (refrigeración de las centrales eléctricas, producción de energía hidroeléctrica).
- La energía permite el bombeo, el tratamiento y la distribución del agua, así como la fabricación de insumos agrícolas y la transformación de alimentos.
- La agricultura y la alimentación dependen de la estabilidad de los dos flujos anteriores.
Las sequías crónicas y la expansión de las zonas áridas rompen este equilibrio. Una menor disponibilidad de agua supone una disminución de los rendimientos agrícolas, pero también una mayor necesidad de energía para bombear agua de acuíferos cada vez más profundos, por ejemplo, o para recurrir a la desalinización.
Soluciones propuestas por la OiEau
Soluciones basadas en la Naturaleza para frenar el avance de la desertificación
La lucha contra la desertificación requiere la puesta en marcha de estrategias de restauración y gestión conservacionista del agua y los suelos.
La OiEau sitúa la promoción de las Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) en el centro de las políticas de gestión del agua con el fin de restaurar los ciclos hidrológicos. Apoya a los territorios en la implantación de infraestructuras verdes concretas, como la restauración de humedales, la revegetación de cuencas hidrográficas o la reconexión de los cursos de agua con sus llanuras aluviales. Al permitir que el suelo actúe como una esponja natural, estas soluciones frenan la escorrentía, favorecen la recarga de las capas freáticas y atenúan la gravedad de las sequías, lo que las convierte en una alternativa sostenible y resiliente frente a las infraestructuras de ingeniería civil tradicionales.
Las SbN son especialmente adecuadas para recuperar y mantener condiciones favorables para el cultivo.
La gestión integrada de los recursos hídricos (GIRH) como baluarte
Ante estos retos transversales, la OiEau pone en práctica su experiencia a escala mundial promoviendo la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos (GIRH). Este enfoque holístico resulta indispensable para frenar la desertificación y reforzar la resiliencia de los territorios frente a la sequía.
La OiEau defiende el principio de una gestión del agua basada no en las fronteras administrativas, sino en los límites naturales de las cuencas hidrográficas (cursos de agua, lagos o acuíferos). A través de la secretaría técnica de la Red Internacional de Organismos de Cuenca (RIOC), de la que se encarga, la OiEau facilita el diálogo entre los Estados y los agentes locales para lograr una distribución equitativa del agua, previniendo así los conflictos de uso entre las zonas aguas arriba y aguas abajo, especialmente en épocas de escasez.
Las aportaciones de la OiEau se materializan, en primer lugar, a través del fortalecimiento de la gobernanza participativa y la planificación territorial. Al acompañar a los países y a las instituciones transfronterizas en la definición de marcos jurídicos y planes de gestión del agua, vela por que la GIRE (Gestión Integrada de los Recursos Hídricos) involucre a todos los usuarios, en particular a los agricultores, las empresas del sector energético y las administraciones locales.
Este enfoque concertado garantiza así que las extracciones nunca superen la capacidad de renovación natural del recurso.
«Gestión del agua: ¡3 minutos para entender la GIRE!»
Sistemas de información para conocer el estado del recurso
Al mismo tiempo, para anticiparse de forma eficaz a los episodios de sequía, la OiEau apoya el desarrollo de herramientas de modelización detallada y de Sistemas de Información sobre el Agua (SIA). Este enfoque técnico se basa, en particular, en la teledetección por satélite. El aprovechamiento de las imágenes espaciales permite, en efecto, un seguimiento operativo preciso de los territorios, que abarca la medición del estrés hídrico de la vegetación, la evolución de la cubierta vegetal, la cartografía de la humedad del suelo y los datos hidrológicos. Al combinarlas con los datos recopilados sobre el terreno, estas tecnologías ofrecen a los responsables políticos la posibilidad de visualizar las tendencias futuras de aridez y ajustar los documentos de planificación antes de que surja una crisis.
Desarrollar las competencias necesarias para afrontar mejor los retos relacionados con el agua
Por último, L’OiEau, a través de sus iniciativas de formación e ingeniería pedagógica, transmite los conocimientos técnicos, institucionales y jurídicos a los gestores sobre el terreno, fomentando la adopción de técnicas de ahorro de agua y el dominio de los nuevos enfoques agroecológicos y medioambientales. Gracias a sus instalaciones funcionales a escala real, únicas en Europa, OiEau sitúa el aprendizaje de las prácticas profesionales en el centro del desarrollo de competencias de sus alumnos.